martes, 19 de octubre de 2010

El intelectualismo moral

El intelectualismo moral consiste en justificar la moral en el conocimiento, si conozco El Bien, sabré hacer El Bien.
Sócrates buscaba educar al hombre a través de la virtud (areté) para conseguir El Bien, un bien que en la ciudad es colectivo (justicia), basado en la solidaridad y la racionalidad.
A diferencia de la tradición antigua que cosideraba que El Bien era un don divino y que lo poseían sobre todo los héroes, Sócrates consideraba que El Bien se podía aprender al igual que las matemáticas, ya que se basaba en la racionaliddad. Por lo tanto aquel que actúa mal, no lo hace por propia voluntad, sino por ignorancia, desconocimiento, es decir si no hace El Bien es porque no sabe lo que es El Bien.


En definitiva se trata de una teoría moral para la que la conducta moral sólo es posible si descansa en el conocimiento del bien y la justicia. Todos los filósofos griegos defienden en mayor o menor medida el intelectualismo moral pero sin duda el representante más destacado de este punto de vista es SócrateS.

Debate Physis-Nomos

La discusión acerca de si las leyes humanas son por naturaleza (Physis) o convencionales (es decir, fruto del acuerdo de un grupo o una sociedad: Nomos) tiene origen en la Atenas del siglo V a.C., durante el máximo esplendor de la democracia de Pericles.
Los primeros en plantear este debate fueron los sofistas, sabios expertos que cobraban por enseñar y que promovieron un relativismo (si todo es relativo, es distinto según el punto de vista) y un escepticismo (no se puede hablar de ley natural porque la naturaleza ni se conoce, ni se sabe como funciona).
Este debate planteó distintas posturas:
1--> Conciliación, la cultura es el desarrollo de la naturaleza.

2--> Contradicción, naturaleza y cultura son conceptos opuestos. Para algunos la cultura es superior al estado natural. Para otros la naturaleza es la ley primera, originaria y auténtica, por lo tanto la cultura se convierte en un obstáculo.

Parménides de Elea

Parménides de Elea (en griego Παρμενίδης ὁ Ἐλεάτης) fue un filósofo griego. Nació entre el 530 a. C. y el 515 a. C.[* 1] en la ciudad de Elea, colonia griega del sur de Magna Grecia (Italia), ciudad que le debió también su legislación.
Parménides escribió una sola obra, un poema en verso épico del cual nos han llegado fragmentos, conservados en citas de otros autores. Los especialistas consideran que la integridad de lo que conservamos es notablemente mayor en comparación con lo que nos ha llegado de las obras de casi todos los restantes filósofos presocráticos, y por ello su doctrina puede ser reconstruida con mayor precisión.
Presenta su pensamiento como una revelación divina dividida en dos partes:
  • La vía de la verdad donde se ocupa de «lo que es» o «ente», y expone varios argumentos que demuestran sus atributos: es ajeno a la generación y la corrupción y por lo tanto es inengendrado e indestructible, es lo único que verdaderamente existe -con lo que niega la existencia de la nada- es homogéneo, inmovil y perfecto.
  • La vía de las opiniones de los mortales, donde trata de asuntos como la constitución y ubicación de los astros, diversos fenómenos meteorológicos y geográficos, y el origen del hombre, construyendo una doctrina cosmológica completa.
Mientras que el contenido de la vía de la opinión se asemeja a las especulaciones físicas de los pensadores anteriores, como los jonios y los pitagóricos, la vía de la verdad contiene una reflexión completamente nueva que modifica radicalmente el curso de la filosofía antigua: se considera que Zenón de Elea y Meliso de Samos aceptaron sus premisas y continuaron su pensamiento. Los físicos posteriores, como Empédocles, Anaxágoras y los atomistas, buscaron alternativas para superar la crisis en la que había sido arrojado el conocimiento de lo sensible. Incluso la sofística de Gorgias acusa una enorme influencia de Parménides en su forma argumentativa. Tanto la doctrina platónica de las formas como la metafísica aristotélica guardan una deuda incalculable con vía de la verdad de Parménides. Por esto es que muchos filósofos y filólogos consideran que Parménides es el fundador de la Metafísica occidental

El Orfismo

El orfismo (de Orfeo) es una corriente religiosa de la antigua Grecia, relacionada con Orfeo, maestro de los encantamientos. Al poseer elementos propios de los cultos mistéricos, se le suele denominar también como misterios órficos.
El movimiento órfico supone un enfrentamiento a las tradiciones religiosas de la ciudad griega y, en definitiva, una nueva concepción del ser humano y su destino. Bajo el nombre del mítico Orfeo, cantor y trágico viajero del Más Allá, surgen una serie de textos que predican y atestiguan esa nueva religiosidad, una doctrina de salvación sobre el hombre, su alma, y su destino tras la muerte.
El orfismo se mueve exclusivamente en un plano religioso. Es una secta que cuestiona la religión oficial de las ciudades peninsulares helénicas. En particular, a dos niveles: uno de pensamiento teológico, otro de prácticas y comportamientos. El orfismo es, fundamentalmente, una religión de textos, con las cosmogonías, teogonías e interpretaciones que estas no dejan de producir. En lo esencial, toda esta literatura parece elaborada contra la teología dominante de los griegos, es decir, la de Hesíodo y su Teogonía. Al ser el orfismo una literatura inseparable de un género de vida, la ruptura con el pensamiento oficial entraña diferencias no menos grandes en las prácticas y en los comportamientos. Aquel que opta por vivir a la manera órfica, el bíos orphikós, se presenta, en primer lugar, como un individuo y como un marginado, es un hombre errante, semejante a esos Orfeo-telestes que van de ciudad en ciudad, proponiendo a los particulares sus recetas de salvación, paseándose por el mundo como los demiurgos del pasado. Miembros de una secta al margen de la política, gente de libros y textos sagrados, y al mismo tiempo practicantes de sus ritos mistéricos y de un peculiar ascetismo (con preceptos estrictos como el no comer carne ni derramar sangre animal o vestir telas de lino), los órficos dejaron una larga huella en varios textos, pero también importantes ecos en muy diversos autores, especialmente en algunos filósofos.

Del mito al logos

Se suele decir que el inicio de la filosofía radica en el paso del mito al logos, es decir, en el paso de explicaciones o respuestas tradicionales y arbitrarias a explicaciones lógicas y racionales. Los griegos protagonistas de este paso o salto fundaron lo que llamamos filosofía.

Desde el principio de los tiempos hasta el siglo VI a.C. los hombres explicaban los grandes temas de la vida y del mundo a través de la fuerza de los dioses, una fuerza arbitraria que llevaba al caos. Esto es lo que se conoce como Mitos.
A partir del siglo VI a.C. en las colonias griegas de Asia Menor, debido a que carecían de libros sagrados, tradición religiosa y que era una confluencia de culturas y rutas comerciales, comienza a surgir un pensamiento crítico y racional. La naturaleza (Physis) esta sujeta a un orden estable y lógico, un cosmos. Se buscaba el fundamento de todo, el arjé. Un principio estable y único que interpreta el mundo a través de la Razón. La verdad se debe descubrir reflexionando e investigando. Se desconfía del mito y se apela a la razón. Se ha pasado del Mitos al Logos.
Este fundamento o arjé no ha sido el mismo para todos los filósofos. Tales de Mileto consideraba que era el agua, para Anaxímedes el aire, para Anaximandro el apeiron (indefinido) y para la escuela pitagórica los números, ya que Pitágoras pensaba que todo estaba basado por proporciones numéricas.

http://www.youtube.com/watch?v=OB4tp3aXMBI

Los Presocráticos

Los presocráticos basaron sus teorías en la especulación sobre el principio material de la naturaleza. Entre ellos se encuentran Tales de Mileto, Anaximandro, Anaxímenes, Pitágoras, Heráclito, Parménides, Empédocles, Anaxágoras, Leucipo y Demócrito.
El nombre de presocráticos hace referencia a todos aquellos pensadores que ejercieron su labor filosófica antes de Sócrates (desde el año 624 a. C. hasta el siglo V a. C.). No obstante, esta cronología es bastante artificial, ya que muchos de estos hombres fueron contemporáneos e incluso sobrevivieron a Sócrates. Sin embargo, lo interesante de estos pensadores griegos, que no se denominaban a sí mismos filósofos (a excepción de Pitágoras) y que eran considerados magos, sabios, médicos, físicos, etc., estriba en que con ellos se inaugura la filosofía como paradigma racional autónomo y original, es decir, ocupan ese punto de bifurcación en el que se abrió paso un nuevo camino, el logos, la razón, que terminó desalojando la religión, el rito, el mito.